¿Qué se dice por aquí? De todo lo que se nos ocurre. ¿Quiénes lo dicen? Estudiantes desencantados de la vida con un mensaje absurdo que transmitir. Nada realmente importante pero quizá curioso y puede que alguno de los que lean estas absurdas entradas encuentren similitudes con su vida cotidiana o simplemente lo lean por no tener otra cosa mejor que hacer. Pasen y vean el fenómeno NYAvy que ni es fenómeno ni es nada. POR EL MOMENTO. (Entra en nuestros planes la dominación mundial, para entonces... ya veremos)

lunes, 19 de marzo de 2012

Nankurunaisa

Cómo soy y lo que siento..


"-Lo sé. - Elle asió mi mano con fuerza. Luego siguió andando un rato en silencio-. Estas cosas las sé muy bien. De pronto las siento, y punto. Por ejemplo, ahora que estoy agarrada a ti con fuerza, no tengo miedo. Nada puede hacerme daño.

-Entonces es fácil. Basta con que estés siempre así -dije.
-Eso, no es bueno. Ni para ti, ni para mí -prosiguió ella mucho rato después.
-¿Y en qué sentido no lo es? -le pregunté en voz baja.
-Verás, eso de que alguien proteja eternamente a alguien... es imposible. Mira. Suponiendo, ¿eh?, suponiendo que te casaras conmigo... Tú trabajarías en alguna empresa, ¿no es así? ¿Quién me protegería mientras tú estuvieses en el trabajo? ¿Y quién me protegería mientras estuvieses de viaje de negocios? ¿Tengo que estar pegada a ti hasta que me muera? ¿Dónde está la igualdad? A eso no puede llamarse una relación humana, ¿no te parece? Además, cualquier día acabarías hartándote de mí. Te preguntarías: '¿Qué es mi vida? ¿Hacer de niñera de esta mujer?'. Yo no quiero eso. No resolvería mis problemas.
-Mis problemas no tienen por qué durar toda la vida. -Posé mi mano en su espalda-. Algún día acabarán. Y cuando todo haya terminado, bastará con que reconsideremos el asunto. Bastará con que pensemos qué debemos hacer a partir de entonces. Y ese día tal vez seas tú quien me ayudes a mí. No tenemos por qué vivir haciendo balance. Si tú ahora me necesitas a mí, me utilizas sin más. ¿Por qué eres tan terca? Relájate. Estás tensa y por eso te lo tomas así. Si te relajas, te sentirás más ligera.
-¿Por qué dices eso? -Su voz sonó muy seca.
Al oírla, comprendí que acababa de pronunciar las palabras equivocadas.
-¿Por qué? -Repitió ella con la vista clavada en el suelo-. Si te relajas te sientes más ligero, eso también lo sé yo. No hace ninguna falta que me lo recuerdes. Pero si ahora me relajo me haré pedazos. Desde hace tiempo he sido incapaz de vivir de otra manera, y todavía lo soy. Si bajara la guardia, aunque sea una sola vez, sería incapaz de recomponerme a mí misma. Me haría pedazos y éstos volarían con un soplo de viento. ¿Cómo puede ser que no lo entiendas? ¿Cómo puedes decir que cuidarás de mí si no comprendes eso?
Enmudecí.
-Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginarte. Perdida entre tinieblas y hielo..."

"-¿Puedo pedirte dos favores?
-Incluso tres.
Ella sacudió la cabeza sonriendo.
-Con dos es suficiente. El primero es que te agradezco que vengas a verme. Estoy muy contenta y me... me ayuda mucho. Quizá no lo parezca, pero es así.
-Volveré a venir -dije-. ¿Y el otro?
-Que te acuerdes de mí. ¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?
-Me acordaré siempre..."

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