Si querés encontrar un nuevo camino tienes que salirte de la huella, dejar ese caminito seguro en el que te inculcan a andar y buscar tu propio camino, tu propia ruta. Una ruta difícil, pero gratificante. Madurar es eso, es dejar esa ruta marcada por los ideales paternos y escoger tu ruta marcada por tus nuevos ideales. Hay que animarse a lo nuevo, al peligro. Sin riesgos no hay victorias. Dicen que quien no arriesga no gana. Sólo tenés que animarte...
Esa nueva ruta está minada de miedos, dudas, misterios y preguntas. Una nueva ruta nos indica un nuevo destino. Mejor o peor, eso ya no lo sabemos. Te puede conducir hacia un preciado tesoro o un profundo abismo. Nunca se sabe. Miedo y atracción, son las dos fuerzas que nos mueven, nos guían... Nos atrae ese tesoro pero, a su vez, nos da miedo el abismo...
¿Qué vas a hacer vos? ¿Te vas a animar?
Nadie va hacia los nuevos caminos, vos no elegís, la nueva ruta te escoge a vos. Llega en el momento indicado diciéndote "si querés que pase algo distinto tenés que hacer algo distinto"... Si querés llegar a un nuevo destino, no te queda otra que tomar un nuevo camino. Avanzar sin saber a dónde vas a parar. Eso es lo que asusta y atrae de las nuevas elecciones...
Yo ya elegí... un nuevo camino. ¿Y vos? ¿Te animás?
Lo importante no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con eso que nos pasa...