Tu y yo nos conocimos hace siete años bajo un árbol de
flores de cerezo.
"En realidad las flores de cerezo son blancas pero
absorben la sangre de los cadáveres enterrados entre sus raíces"
~¿y las personas enterradas...no sufren?~
Borré ese encuentro de tu memoria y te hice una promesa.
"Cuando volvamos a encontrarnos viviremos juntos
durante un año. Tu espíritu es totalmente opuesto al mio. Eres amable, puro y
sincero. Cuando te conviertas en adulto mantendrás la misma pureza de espíritu,
por eso, cuando volvamos a vernos, haré todo lo posible por enamorarme de ti.
Durante un año. Si al finalizar ese tiempo siento algo por
ti, entonces no te mataré, continuaré amándote y mi único deseo será mirarte y
protegerte eternamente. De lo contrario, si siento por ti tan poco como siento
por un cuerpo inerte, te mataré. Por eso hoy te dejaré marchar...."
Hoy se ha cumplido un año desde que volvimos a encontrarnos,
y mi corazón permanece igual de frío. Mientras te miro ahí retorciéndote de
dolor, no siento nada.
Jamás he sentido nada. No encuentro diferencia alguna entre
los seres humanos y un objeto cualquiera. Romperte el brazo es como romper una
copa de cristal, no hay ninguna diferencia.
Para mí es como patear un simple guijarro. Por eso, tal como
prometí tiempo atrás, voy a matarte.
¿Por qué hay tanta tristeza en tus ojos? ¿A caso crees que
te he traicionado?
Los seres humanos se traicionan los unos a los otros, así es
como funciona.
No te odio, pero tampoco te quiero. Para mi no eres mas que
una "cosa"
La belleza de tu corazón me tocó pero... ni siquiera eso a
logrado cambiarme.
Todos los que he matado están esperándote. Acabemos ya con
esto.
Adiós
0 Coments:
Publicar un comentario