CAPÍTULO 4: RUN FOR YOUR LIFE...
Bajé corriendo por la calle 'Montera', me metí al metro por la ballena de cristal enorme que está en Sol, fui sorteando a la gente que, cómo no, nunca va con prisas, por eso detesto ir justo por el centro turístico de Madrid. Nada más atravesar los tornos tropiezo, a causa de las puñeteras prisas, y resbalo hasta acabar en el suelo con el culo destrozado. -¡Dios, estas cosas sólo me pasan a mi!- En ese instante, se me acerca un apuesto joven, obviamente pijo y cagado en plata, como diría mi viejo "un concheto en toda regla". me ofrece su mano -no obviamente no quiere que me case con él- la agarro a duras penas, me levanta dejándome encontrar a mi amiguito el señor equilibrio, que por lo visto hace años me ha abandonado, y cuando consigo ponerme de pie firme y estable me sacudo los pantalones, llenos de roña del suelo, levanto la cabeza y lo miro fijamente a los ojos.
Por alguna razón me resultaba muy familiar ese rostro, él cruza su mirada con la mía y a la vez que me hace un super escáner me regala una dulce sonrisa. -¡Ah, la pelotita!, ¡no podés ser más intragable!-. Siguió dedicándome esa sonrisa, hasta que por fin se dio cuenta de que no me inmutaba, pasaron unos cuantos segundos muy incómodos y tras ver que no me importaba su encanto de trastornado, quita esa sonrisa, y pronuncia su nombre, Eric, le observo sin demostrar emoción alguna, algo iba mal pero no lograba averiguar el qué, así que le seguí la corriente, pronuncié mi nombre e hice ademán d irme, a lo que él volvió a sonreír y dijo textualmente "Sé quién eres, qué haces; sé todo de tí y recuerda que te estaré vigilando" sigue sonriendo y añade "no soy tu enemigo, ella te está buscando por lo que sabes corres grave peligro, así que mide tus movimientos de ahora en adelante, no quiero más muertos por´éste finde, ya te avisé por teléfono. Bye"
El muy capullo se pira, jodido pedante soplapollas, malparido. Cuando consigo reaccionar y voy decidida a dar una paliza a ese cerdo, una maldita multitud de turistas malnacidos se interponen delante de mí lo cual me impide pillar a ese tío. -Vaya mierda-. resignada y bastante cabreada, enciendo el ipod y me encamino al andén con dirección a 'Río Rosas'. No me quedaba otra que seguir mi camino e ir a ver a Whisper, tenía que averiguar quién carajo me busca, qué es lo que sé, qué quiere de esa persona de mí y todos los putos enigmas que se me crucen por la cabeza, y sin lugar a dudas Whisper era el único que podría hacerlo, me ayudará sin pedir mucho a cambio... o eso espero...