¿Qué se dice por aquí? De todo lo que se nos ocurre. ¿Quiénes lo dicen? Estudiantes desencantados de la vida con un mensaje absurdo que transmitir. Nada realmente importante pero quizá curioso y puede que alguno de los que lean estas absurdas entradas encuentren similitudes con su vida cotidiana o simplemente lo lean por no tener otra cosa mejor que hacer. Pasen y vean el fenómeno NYAvy que ni es fenómeno ni es nada. POR EL MOMENTO. (Entra en nuestros planes la dominación mundial, para entonces... ya veremos)

domingo, 22 de enero de 2012

Dark 1. Camino a ninguna parte.



No puedo ver nada, todo está oscuro ¿estaré dormido? Solo puedo sentir frío…
-        Despierta… aun no es tarde…
¿De dónde viene esa voz? ¿Aún no es tarde para qué?
-        Despierta…

Solo, con la ropa empapada y con una brecha en la cabeza de tres centímetros que chorrea sangre con continuidad. De esta manera me encuentro viajando en el metro camino a ninguna parte. No es que sea mi jovi subirme al metro a dar paseos sin rumbo, la cosa es que no recuerdo como he llegado aquí ni a dónde me dirigía. He debido de darme un golpe muy fuerte… me va a estallar la cabeza…
¡Joder! ¡No consigo recordar nada de lo sucedido esta noche!

A ver, empecemos por el principio…
Mi nombre es… Eric, pero todos me llaman Dark, y lo hacen porque me ven algo oscuro y misterioso a pesar de que a mí no me van los misticismos. Soy estudiante universitario, estoy en tercer año de carrera, hago Informática.

Hoy es jueves, 4 de Noviembre de 2010, puedo verlo en la pantalla de mi móvil…
Bien, ahora que he recordado lo esencial para situarme puedo echar la vista atrás para recordar cómo he llegado hasta aquí...

Todo comenzó hace unos meses, al acabar los exámenes de la facultad fui con mis amigos a celebrar nuestra libertad al garito de siempre.

-          ¡Dark! Esta vez invitas tú que siempre te escaqueas
-        Ni hablar Neil, estoy más pelado que un pavo en Navidad – Neil es mi mejor amigo, nos conocimos   en el último año de instituto, digamos que era algo problemático y yo encarrilé (un poco) su vida.
-        No desesperéis pequeños, a esta invito yo – Sarah, siempre a tiempo para salvarnos el culo a todos, si no fuese por ella más de una vez habríamos tenido serios problemas.
-        ¿Qué haríamos sin ti, preciosa? ¿Verdad, Dark? – No era un secreto que a Neil le gustaba Sarah, sin embargo ella tenía otros intereses, pobre Neil…
-        Bueno chicos, he estado pensando que este verano podríamos hacer un viaje – dijo ella
-        ¿Y dónde quieres ir? – pregunté yo
-        A Nueva York, por supuesto
-        ¿Es por ese tío del chat? – interrumpió Neil
-        Bueno…en parte sí… quiero conocerle, pero al margen de eso llevo mucho tiempo queriendo ir a Nueva York
-        Bueno pues, vayamos entonces, pero tendrás que esperar a que me dé tiempo a recaudar fondos para el viaje, como dije antes, estoy sin blanca
-        Tienes un mes de plazo
-        ¿Solo un mes? Eres cruel… haré lo que pueda…
Y así, sin despeinarse, Sarah destrozó el corazón de Neil y mi bolsillo convenciéndonos para ir al otro lado del charco.
Tal y como lo habíamos planeado, un mes más tarde cogimos un vuelo a Nueva York, Sarah se había encargado de todos los detalles: reservar la habitaciones de hotel, los billetes de avión, seleccionar cuidadosamente en que restaurantes comeríamos, etc.

Después de un primer día de turismo agotador decidimos enclaustrarnos en nuestras respectivas habitaciones durante la noche para coger con fuerzas el día que nos aguardaba. Me metí en la cama dispuesto a dormir pero solo conseguí dar vueltas durante un buen rato sin resultados. Derrotado por mi insomnio se me ocurrió mirar el paisaje urbano a través de la ventana de mi habitación por si me inspiraba para echar un sueñecito. No obstante lo que me encontré no fue para nada somnoliento, no sabía si estaba colocado por la polución de la urbe o el ambientador del baño era demasiado fuerte pero estaba viendo una figura (no sabría distinguir si era hombre o mujer) saltar por los tejados de la ciudad como si de un mono se tratara.“Debo dejar la bebida” pensé, pero no había probado gota ese día. Atónito retorné a la cama para intentar conciliar el sueño.

Ayuda… ayuda…

A la mañana siguiente, el cruel y despiadado timbre del teléfono me despertó de mi letargo. Era Sarah con el propósito de sacarme de la habitación para ir a desayunar
-        ¡Dark! Date prisa, estamos en el hall de la entrada
-        Voooy… - contesté con una voz de ultratumba
¿Qué mierda había sido eso? ¿Una oscura figura saltarina y una voz misteriosa clamando socorro? Sin duda la cena me había sentado mal y me hizo delirar en sueños.
Me apresuré a bajar al hall donde Neil y Sarah me esperaban hambrientos. Después nos dirigimos al comedor del hotel para saciar el apetito.
-        Hoy he quedado con Greg
-        ¿Te refieres al capullo del chat? – preguntó arrogante Neil
-        Aquí el único capullo que hay eres tú – le espetó ella
-        Sea como sea, ten cuidado, si tienes algún problema llámanos sin falta – me preocupé
-        Descuida Dark, ya soy mayorcita
-        En cualquier caso…ya sabes…
Vale que pueda hacer lo que quiera, pero quedar con alguien a quien solo conoce de Internet, la verdad, no inspira mucha confianza. A veces me siento un poco madre.
Tras el desayuno Sarah fue al encuentro de Greg.
-        Voy a seguirlos
-        No creo que eso sea buena idea, Neil. Si Sarah te descubre te arrancará la cabeza.
-        Me arriesgaré, ¿no vienes?
-        Ni loco
-        Tsk, gracias “amigo”
      
      Mi preocupación por Sarah era menor que el riesgo de tener que comprar un billete extra de vuelta para mi cabeza cercenada, además, tenía sitios más interesantes que quería visitar.
     
     Me dirigía hacia una tienda de electrónica para reemplazar mi viejo portátil cuando vi a una chica vestida con una gabardina y gorro (en pleno verano) corriendo a toda velocidad en dirección opuesta. ¿Adivina quién chocó de morros con ella? Exacto, yo.
     
     Caímos al suelo del golpe pero ella se levantó como una exhalación y siguió corriendo sin darse cuenta de que por el camino había perdido una caja con un CD. Lo cogí y acto seguido cuatro hombres trajeados  pasaron corriendo en la misma dirección que la chica. Sin duda la estaban persiguiendo.

    Sin darle mayor importancia metí el CD en la mochila que llevaba y continué mi camino hacia la tienda. Recuerdo que tenían cantidad de ordenadores cada uno más fascinante que el anterior, casi te hacían tortitas por la mañana. Había uno que te daba los buenos días.

     Una vez ya con mi nuevo portátil de última generación decidí festejarlo tomándome un café, así que me puse a buscar una cafetería. No tardé mucho en encontrar una, entré, pedí y me senté en una de las mesitas junto al ventanal del local. Mientras estaba sentado intentaba coquetear con la camarera, le guiñe un ojo y todo. Cuando acabé mi café, le hice señas de que quería otro. Me debió entender a la perfección porque no solo me trajo otro café sino que además me escribió su número de teléfono en el vaso. Dark, eres todo un tío.

     Cuando estaba a punto de darle el último sorbo a mi “café-premio”, una mujer se sentó conmigo a la mesa, pensaba que era la guapísima camarera pero mi sorpresa fue…
-        
         ¡Tú! ¡Eres la de antes! – grité sorprendido
-        Shhhh!! El CD – exigió mientras se quitaba el gorro que llevaba puesto dejando ver una espectacular melena rojiza
-               Ah..si, espera, lo tengo aquí en la mochila, te fuiste con tanta prisa que no pude devolvért..
     
     Mientras buscaba el CD en mi mochila entre todos mis trastos (el mp4, el portátil, el móvil...) un BMW negro atravesó la luna del escaparate de la cafetería a escasos metros de nuestra mesa. En medio de la confusión, la pelirroja agarró mi mochila y salió corriendo. Yo no me iba a quedar sin mi portátil nuevo de modo que fui detrás de ella. Un segundo más tarde salieron del coche los hombres trajeados que echaron a correr tras nosotros.

     Corriendo por las calles de Nueva York… ya no sabía si corría por mi ordenador o por que los tipos de traje no me echaran el guante. Seguí a la chica hasta un callejón, pero cuando di la vuelta a la esquina, ya no estaba. Miré hacia todos lados y me percaté de una escalera de incendios, subí por ella a toda velocidad y cuando llegué arriba la vi corriendo un par de tejados más adelante. Mientras intentaba alcanzarla, resbalé, caí por uno de los tejados y fui a parar a un puesto de comida china que amortiguó mi caída. Nunca había visto un chino cabreado de esa manera. Tirado sobre el puesto pude ver como aquellos hombres pasaban por encima del hueco que me había llevado a dejar sin negocio a aquel pobre hombre que echaba chispas. Ni siquiera miraron abajo, no debía de interesarles demasiado.

    Con la pierna y el brazo magullados di por perdido mi nuevo portátil y todas las posesiones que llevaba dentro de la mochila. Afortunadamente la cartera y la tarjeta llave del hotel las llevaba en el bolsillo del pantalón de modo que me volví al hotel a darme una ducha y pensar en qué narices acababa de pasar.

     Toda esta historia es parece apasionante pero ¿qué tiene que ver con que me encuentre solo en un vagón de metro con la cabeza chorreando sangre? Debería salir de aquí e ir a casa a curarme esto… 

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